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Un teni, dos tenis: 

#VoyConTenisYPunto ūüĎü

Andar la vida en tenis es a la vez sano, cómodo y termina convirtiéndose en un estilo de vida, algo que nos da identidad.

El día de los tenis

¡Que no sea un d√≠a, que sean todos! 

Yo uso tenis todos los d√≠as. Voy a hasta a los matrimonios en tenis. Y hasta salen en las car√°tulas de mis episodios p√≥dcast como este...


Debo admitir que no todo el mundo tiene las ventajas que yo he disfrutado en mi trabajo. Y por eso quiz√°s a alguien se le ocurri√≥ la idea de instaurar un D√≠a Nacional de los Tenis para objetivo fomentar el uso de los tenis, pensando en exaltar la comodidad y estilo que dan los tenis. Destacar que contribuyen al bienestar de los trabajadores en el entorno laboral y promueven una vida m√°s activa haciendo as√≠ a las personas m√°s felices, incluso cuando nos toca correr hasta la puerta del transmilenio que est√° apunto de arrancar. Y nadie quiere esa sensaci√≥n de esperar 20 minutos o m√°s habiendo visto como el bus se iba. Bueno, pues los tenis son grandes aliados en eso y en m√°s situaciones de la vida.

El truco de los 4 zapatos

Por mi tipo de trabajo he tenido la suerte de que muy pocas veces en la vida he tenido que usar obligatoriamente zapatos diferentes a los tenis, y he logrado aprender trucos saludables como el de ir en tenis a los lugares elegantes de trabajo, pero llevar unos zapatos formales en el morral. Esos incre√≠blemente dolorosos y poco ergon√≥micos zapatos negros que nos sacan callos en pocas horas. Pues van como equipaje hasta el sitio de trabajo y all√≠ uno se cambia. Truco que aprend√≠ de una jefe, que iba a los eventos elegantes en tenis y un par de minutos antes de comenzar el evento se pon√≠a los tacones.

Buen truco ¿verdad? Llevar 4 zapatos ese d√≠a: 2 buenos y 2 por obligaci√≥n social. Pero ¿Por qu√© le seguimos a√ļn el juego a esa obligaci√≥n social?

Por ejemplo, este episodio p√≥dcast lo grab√© caminando por las calles de Panam√°, de camino a un evento en el que yo trabajar√≠a como presentador en un sal√≥n s√ļper elegante, en la Torre Trump. Una caminata como esa para mi habr√≠a sido imposible sin mis tenis, pero s√© que a√ļn muchas convenciones sociales habr√≠an hecho que fuese mal visto que yo estuviese en aquel gran sal√≥n con tenis.





En realidad, creo que mi gusto por los tenis viene de la √©poca en que en el colegio nos dec√≠a el prefecto de disciplina que estaba total y rotundamente prohibido ir al colegio en tenis. ¿Por qu√© era eso? Todos los estudiantes en aquel entonces nos pregunt√°bamos qu√© extra√Īa raz√≥n hab√≠a llevado a un colegio que no usaba uniforme a prohibir un tipo de calzado. Y claro, la prohibici√≥n trajo la atracci√≥n y todos quer√≠amos usar tenis.

Nos dec√≠an los mayores que hab√≠a un mito que dec√≠a que los tenis tra√≠an mal olor a los pies. Pero tanto yo como todos mis compa√Īeros encontr√°bamos esa explicaci√≥n tan absurda como la l√≥gica de que los tenis ten√≠an que ser de lona. ¡Y s√≠, ador√°bamos los tenis de lona! Los Converse eran el paradigma de c√≥mo quer√≠a uno verse por siempre. Aunque admito que a mi me alcanzaba era para los Croydon. Llegu√© a buscarlos por toda la ciudad y a tener pares de todos los colores que produc√≠a la f√°brica.

Luego vinieron los Converse ex√≥ticos, con estampados y bordados. Eran y son geniales. ¿De d√≥nde sac√≥ el prefecto de disciplina su prejuicio? 

Ahora bien, ese argumento de que no estaban bien los tenis de lona nos dio un mont√≥n de razones a los estudiantes para explicar que los tenis ya no eran necesariamente de lona, y sosten√≠amos hasta el cansancio ante los profesores que hab√≠a montones de marcas y modelos hechos de cuero, que tendr√≠an las mismas ventajas que los zapatos formales de cuero, pero que nos librar√≠an de la tortura de la incomodidad. Entonces la soluci√≥n para muchos era conseguir tenis de cuero y en la medida de lo posible negros, para llamar menos la atenci√≥n del profesor Silva que "nos la ten√≠a montada" con rega√Īos y cantaletas a causa de nuestros queridos tenis.


Los us√°bamos de todas las marcas y des-marcas. Nos hicimos en los a√Īos finales del bachillerato aficionados al plan de ir a San Andresito a buscar tenis y a regatear por ellos. Por los Darioo cada vez que no nos alcanzaba para unos Reebok, Adidas, Lotto o Nike (que siempre pronunciamos mal y quiz√°s jam√°s nos acostumbremos a nombrar como la marca dice).

Ahora se compran por internet, por lo que conviene conocer muy bien nuestros pies y saber con la mayor precisi√≥n cu√°l es nuestro n√ļmero de talla correcto. ¿Por qu√© carajos no los fabrican todas las marcas con la misma medida exacta? Yo soy aproximadamente 42. Pero eso se traduce distinto en cada marca a un 40, un 8 y 1/2 o cualquier n√ļmero cercano. Siempre hay que comparar con un m√°s grande y uno m√°s peque√Īo para estar seguros. A mi juicio la experiencia de prob√°rselos en la tienda es inigualable, pero s√© que el mundo est√° cambiando y que pronto podr√≠amos estar comprando m√°s zapatos por internet sin hab√©rnoslos probado antes.  

El final de la historia no est√° escrito, pero yo espero que todas las formas de elegancia en el calzado adopten la idea de la ergonom√≠a y que en el futuro todos usemos tenis y nunca m√°s zapatos "de suela".
Escucha "Recoger datos del suelo #MrRobot #SpolierAlert" en Spreaker.

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