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Acuerdos para proteger el agua en Chingaza y Tominé

Comunidades rurales de Cundinamarca firman acuerdos para proteger el agua en Chingaza y Tominé

Doce acuerdos voluntarios y colectivos de conservación del agua se firmaron en Sesquilé, Guatavita, Guasca, La Calera y Fómeque. Estas iniciativas, impulsadas por alianzas público-privadas, protegen más de 3.700 hectáreas estratégicas en el Páramo de Chingaza y el Embalse de Tominé mediante Pagos por Servicios Ambientales (PSA).

Origen del proyecto Incentivos a la Conservación

El proyecto "Incentivos a la Conservación" se desarrolló durante tres años con una inversión superior a $5.700 millones, articulando esfuerzos de la Gobernación de Cundinamarca, la Alcaldía de Bogotá, el fondo Alianza BioCuenca y aliados como Fundación Santo Domingo, Postobón, Bavaria y Femsa.

Se gestionaron 3.706 hectáreas con acciones como protección de nacimientos de agua, restauración ecológica con especies nativas, instalación de bebederos, tanques de almacenamiento, sistemas sépticos y fortalecimiento productivo para elevar la calidad de vida rural.

Impacto en 106 familias y 116 predios

Los acuerdos beneficiaron a 106 familias en 116 predios, con incentivos por $1.700 millones enfocados en conservación activa. Estas hectáreas garantizan el abastecimiento hídrico para acueductos rurales y urbanos dependientes de Chingaza y Tominé.

Andrés García, líder comunitario de La Calera, destacó beneficios concretos: reforestación, cercas vivas, mejoras en tanques que abastecen a 250 familias y la escuela local, abriendo puertas para más veredas.

Silvia Catalina Rey, directora de Alianza BioCuenca, enfatizó la replicabilidad del modelo miPáramo, que escaló acciones colectivas con cofinanciamiento de Agua Somos.

¿Qué son los Pagos por Servicios Ambientales (PSA)?

Los PSA son mecanismos que compensan económicamente a comunidades por conservar o restaurar ecosistemas que proveen servicios como agua limpia, regulación climática y biodiversidad. En Colombia, el Ministerio de Ambiente los promueve como política nacional voluntaria y condicionada a resultados verificables.

Este esquema, basado en la metodología miPáramo, articula actores públicos, privados, comunitarios y académicos para valorar la conservación como inversión viable y socialmente justa.

Experiencias previas en Cundinamarca muestran pagos anuales por hectárea, ajustados a condiciones locales, con convenios entre CAR, Bogotá y MASBOSQUES.

Rol de los fondos de agua y aliados privados

Alianza BioCuenca, con 10 años de trayectoria, operó el proyecto junto a Agua Somos, que ha protegido más de 10.000 hectáreas en la región central mediante soluciones basadas en la naturaleza.

  • Fundación Santo Domingo: Impulsa conservación hídrica con mecanismos innovadores.
  • Postobón: Protege 36.000 hectáreas de bosques como parte de su sostenibilidad.
  • Bavaria y Femsa: Aportan a páramos como Santurbán.

miPáramo se posiciona como plataforma escalable para seguridad hídrica, integrando restauración, producción sostenible y gobernanza territorial.

Modelo replicable ante el cambio climático

Estos acuerdos fortalecen la resiliencia de páramos altoandinos frente a sequías e inundaciones, protegiendo la regulación hídrica natural. Cundinamarca amplía PSA en convenios con Bogotá y CAR para miles de hectáreas más.

La corresponsabilidad comunitaria transforma a las veredas en guardianas del agua que abastece a millones en la capital y sabana. Este enfoque cultural y económico invita a escalar iniciativas similares en otros páramos colombianos.

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