¿Han gente en Kenia viendo lo que capturan las Ray-Ban Meta?
¿Han gente en Kenia viendo lo que capturan las Ray-Ban Meta?
Gafas Meta bajo lupaInvestigación revela que gafas Meta envían videos íntimos a revisores humanos para entrenar inteligencia artificial
Por Félix Riaño @LocutorCo
Un reportaje de medios suecos destapa cómo videos capturados con gafas inteligentes Meta Ray-Ban pueden terminar en manos de anotadores de datos en Kenia. El material incluye escenas privadas y datos financieros que usuarios no sabían que se estaban compartiendo.
Las ves en anuncios. Las ves en redes sociales. Un deportista famoso se las pone y les pregunta quién es el mejor jugador de hockey de Suecia.Parecen gafas normales. Pero no lo son.Son las gafas inteligentes de Meta, creadas junto a Ray-Ban. Prometen ayudarte a traducir idiomas, identificar objetos y responder preguntas con solo decir: “Hey Meta”.La promesa es clara: tú tienes el control.Pero una investigación de los diarios suecos Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten cuenta otra historia. Según su trabajo, parte del video que capturan estas gafas termina siendo visto por personas reales que trabajan entrenando inteligencia artificial.Y algunas de esas imágenes muestran momentos muy privados.La pregunta es sencilla y directa: cuando hablas con la IA de tus gafas… ¿quién más podría estar viendo?
Pero la inteligencia artificial necesita ojos humanos.
En septiembre de 2025, en Menlo Park, California, el director de Meta presenta las nuevas gafas como el futuro de la empresa. En pantallas gigantes se ve el mundo desde sus ojos mientras camina hacia el escenario.
Las gafas prometen traducción en tiempo real, reconocimiento de objetos y hasta ayuda para el trabajo diario.En 2025 se vendieron cerca de siete millones de unidades, después de que en 2023 y 2024 se vendieran juntas unos dos millones. El crecimiento fue rápido.Para que la inteligencia artificial entienda lo que ve la cámara, necesita entrenamiento. Ahí entran los llamados “anotadores de datos”.
En Nairobi, Kenia, empleados de la empresa Sama revisan imágenes y videos. Dibujan cuadros sobre objetos, etiquetan personas, clasifican escenas. Es un trabajo repetitivo. Pero es la base de muchos sistemas de visión artificial.El problema es que, según la investigación sueca, no todo lo que llega a sus pantallas son flores y señales de tránsito.
Varios trabajadores contaron que han visto escenas íntimas capturadas por las gafas. Personas en el baño. Personas cambiándose de ropa. Tarjetas bancarias visibles al pagar en una tienda.Algunos empleados dijeron que muchas veces creen que quienes aparecen en los videos no saben que están grabando.Uno de ellos afirmó: “Vemos todo. Desde salas de estar hasta cuerpos desnudos”.
Meta explica en sus términos de uso que algunas interacciones con sus sistemas de IA pueden revisarse de forma automática o manual. Es decir, por personas.Cuando periodistas probaron las gafas en Suecia e intentaron usarlas sin conexión a internet, la función de inteligencia artificial no funcionó. Al analizar el tráfico de red, detectaron comunicación frecuente con servidores de Meta en Suecia y Dinamarca.
Eso contradice lo que algunos vendedores dijeron en tiendas, donde afirmaban que todo se quedaba en el teléfono.En Europa rige el Reglamento General de Protección de Datos, conocido como GDPR. Esta norma exige transparencia sobre cómo se procesan los datos personales y dónde se almacenan.
Expertos consultados por los periodistas señalaron que muchos usuarios no son plenamente conscientes de que el video puede enviarse a servidores externos y revisarse por humanos.Además, antiguos empleados de Meta indicaron que los sistemas que difuminan rostros pueden fallar, sobre todo con poca luz.Eso abre un riesgo evidente: imágenes que deberían estar protegidas podrían no estarlo.
Meta respondió que el contenido se maneja según sus políticas de privacidad y términos de uso. También afirmó que filtra datos para proteger la privacidad antes de cualquier revisión.
Pero no ofreció detalles específicos sobre cuánto tiempo se guardan los videos ni exactamente quién puede acceder a ellos.Las autoridades europeas han sido informadas del caso. Legisladores han pedido aclaraciones sobre la transferencia de datos fuera de la Unión Europea, especialmente hacia países que aún no cuentan con reconocimiento formal de protección equivalente.
Mientras tanto, el debate no es solo legal. Es social.En universidades de Estados Unidos ya hay preocupación por el uso de estas gafas en campus. Algunos estudiantes dicen sentirse incómodos al no saber si alguien los está grabando. En una escuela de Texas se prohibió el uso de tecnología vestible en 2025 por temor a trampas académicas y grabaciones no autorizadas.La tecnología avanza rápido. Las normas sociales van más despacio.Y la confianza se construye con transparencia.
Este caso también muestra algo que a veces olvidamos: la inteligencia artificial no se entrena sola.
Detrás de cada sistema hay miles de personas etiquetando datos. En muchos casos, en países con salarios bajos.
Sama ya había estado en el centro de polémicas anteriores relacionadas con moderación de contenido para grandes plataformas tecnológicas. Ahora su labor se centra en visión artificial.
El trabajo es estricto. Según los testimonios, los empleados no pueden entrar con teléfonos ni grabar nada en la oficina. Firmaron acuerdos de confidencialidad.Al mismo tiempo, la propia política de Meta indica que no se deben compartir datos sensibles con la IA. La responsabilidad recae en el usuario.
Eso plantea una situación compleja.Si alguien activa la IA sin saber que la cámara sigue captando imágenes durante algunos segundos más, ese material puede entrar en el sistema de entrenamiento.Y una vez que los datos se usan para entrenar modelos, recuperarlos o eliminarlos no es sencillo.
La discusión ya no es solo técnica. Es ética.¿Qué significa consentimiento cuando hablamos de cámaras que parecen gafas normales?¿Cómo se informa de forma sencilla a millones de usuarios sobre procesos técnicos complejos?Y una más: ¿estamos leyendo realmente lo que aceptamos cuando pulsamos “aceptar”?
Las gafas inteligentes ofrecen funciones útiles y sorprendentes. Pero esta investigación recuerda que cada avance trae responsabilidades.La privacidad no es un detalle pequeño. Es parte de tu vida diaria.Antes de activar cualquier asistente con cámara, conviene preguntarse qué datos salen de tu dispositivo y a dónde viajan.Te leo en comentarios y te invito a seguir el pódcast Flash Diario para entender juntos cómo la tecnología afecta nuestra vida.
Investigación revela que gafas Meta envían videos privados a trabajadores en Kenia para entrenar inteligencia artificial.
Bibliografía
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March 4, 2026 at 01:00AM



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