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¿La inteligencia artificial hará las compras por nosotros? El comercio agéntico ya pone presión a las tiendas en Colombia

Un estudio de Accenture plantea que, en los próximos dos años, hasta el 45% de compradores podría delegar al menos la mitad de sus compras a asistentes de inteligencia artificial. No es una profecía: es una simulación. Pero llega cuando el comercio electrónico colombiano sigue creciendo y las tiendas necesitan prepararse para un cliente nuevo: el software.

Comprar por internet ya puede sentirse como una tarea de oficina. Abrir diez pestañas. Comparar precios. Revisar si el producto está disponible. Confirmar si el envío llega antes de que el cumpleaños deje de ser cumpleaños. Y, al final, descubrir que el precio anunciado no incluía algo.

La próxima etapa del comercio digital podría reducir parte de ese recorrido. La idea se llama comercio agéntico: asistentes de inteligencia artificial que no se limitan a recomendar productos, sino que comparan opciones, verifican condiciones y, con autorización de la persona, avanzan en una compra.

Un informe reciente de Accenture calcula que hasta el 45% de los compradores trasladaría al menos la mitad de sus actividades de compra a estos sistemas durante los próximos 18 a 24 meses. Es una cifra llamativa, aunque hay que leerla con cuidado: no proviene de un registro de compras reales. Accenture la obtiene de una simulación con 50.000 consumidores sintéticos, desarrollada junto a la firma Aaru.

Colombia ya compra más por internet

El debate no llega a un mercado pequeño. La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, CCCE, reportó que en el primer trimestre de 2026 se realizaron 186,35 millones de transacciones digitales en Colombia. La cifra representa un aumento anual de 22,2%.

El comercio electrónico movió 39,37 billones de pesos durante esos tres meses, según la misma entidad. Las ventas crecieron 14,5% frente al primer trimestre de 2025.

Eso no significa que cada compra sea más grande. El valor promedio por transacción fue de 211.292 pesos, 6,3% menos que un año antes. En otras palabras: hay más compras, pero de menor valor promedio. Es el tipo de entorno donde una herramienta que ahorre tiempo en tareas repetitivas puede resultar atractiva.

¿Qué es exactamente un agente de IA?

Un chatbot responde preguntas. Un agente de inteligencia artificial intenta completar una tarea.

La diferencia parece pequeña, pero cambia mucho. Si una persona escribe: “Necesito un celular con buena cámara, menos de dos millones de pesos y entrega antes del viernes”, un chatbot puede dar una lista. Un agente, en teoría, puede filtrar productos, comparar especificaciones, revisar disponibilidad, confirmar condiciones de envío y proponer una compra.

Para que eso funcione de verdad, el usuario tendría que definir límites: presupuesto, marcas permitidas, métodos de pago, datos personales que puede usar el asistente y, sobre todo, cuándo debe pedir aprobación humana.

En el informe de Accenture aparecen dos tipos de asistentes. Los horizontales sirven para muchas tareas, como buscar, comparar y comprar productos variados. Los verticales se concentran en una actividad concreta, por ejemplo organizar un viaje o hacer la compra semanal del hogar.

La compra podría empezar antes de que pensemos en comprar

La parte más interesante del comercio agéntico no está en el botón de pagar. Está antes.

Una persona podría decirle a su asistente que quiere dormir mejor, preparar almuerzos para la semana o viajar con poco presupuesto. La inteligencia artificial podría interpretar esa necesidad y sugerir productos o servicios relacionados.

Eso tiene una ventaja evidente: menos tiempo buscando. También abre una pregunta incómoda: si el sistema recomienda opciones antes de que la persona tenga intención de comprar, ¿cómo se evita que una ayuda práctica se convierta en presión comercial automática?

La respuesta todavía no está resuelta. Dependerá de las reglas de cada plataforma, de la transparencia sobre publicidad y de que las personas mantengan control sobre sus decisiones y su dinero.

Para las tiendas, el reto no será hacer anuncios más bonitos

Hasta ahora, muchas ventas en línea dependían de captar atención: una foto llamativa, una promoción, una campaña en redes sociales o una posición alta en los resultados de búsqueda.

Un agente de IA puede valorar otras cosas antes de mostrar una recomendación: inventario actualizado, precio final sin sorpresas, especificaciones completas, tiempos de entrega reales, políticas de devolución entendibles y un sistema de pago que funcione.

Si esos datos son confusos o están desactualizados, el asistente podría pasar a otra tienda sin sentir apego por una marca. Los humanos a veces perdonamos una página lenta porque nos gustó el logo. Un software no tiene ese tipo de paciencia sentimental.

Accenture estima que hasta 86% de las transacciones mediadas por agentes podría abandonarse o desviarse a un competidor cuando falla algún punto del proceso. También es una proyección de su simulación, no una estadística observada en Colombia. Aun así, sirve para entender el problema: en una compra automatizada, una falla técnica puede costar una venta de inmediato.

También hay riesgos para las personas

Delegar compras no debería significar delegar el criterio.

Un asistente necesita datos para funcionar: preferencias, historial de compras, presupuesto, ubicación, métodos de pago y, en algunos casos, información muy sensible. Si una plataforma concentra demasiada información y toma decisiones con poca explicación, el usuario puede perder control sin darse cuenta.

También existen riesgos de recomendaciones sesgadas. Un agente puede favorecer productos de una plataforma, marcas que pagan por aparecer o proveedores con mejores acuerdos comerciales. Por eso será importante que indique por qué propone una opción, qué intereses comerciales existen y qué alternativas dejó por fuera.

Y queda una pregunta básica: si el asistente compra algo equivocado, ¿quién responde? La tienda, la plataforma de IA, el banco o la persona que autorizó una regla automática. Las normas de protección al consumidor tendrán que adaptarse a ese escenario.

Lo que esto significa

El comercio agéntico todavía no reemplaza la compra tradicional ni convierte a los asistentes de IA en compradores totalmente autónomos. La proyección de Accenture habla de una posibilidad a corto plazo, basada en modelos de simulación, no de una transformación ya ocurrida.

Pero la dirección es fácil de entender: la compra en línea puede pasar de buscar productos a expresar necesidades. Para las personas, eso puede ahorrar tiempo si conservan la última palabra. Para los comercios, el trabajo ya no será únicamente atraer clics: tendrán que ofrecer información confiable, inventario real y procesos que funcionen sin trampas ni letra pequeña.

Porque cuando una inteligencia artificial compara tiendas en segundos, la mejor publicidad podría ser algo bastante menos glamuroso: que el precio sea el precio, que el producto exista y que llegue cuando promete llegar.

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